La jardinería bioclimática tiene su origen en el norte de Europa influenciada por la climatología de estos países, donde las construcciones terminan en cubiertas muy inclinadas para la nieve o terrazas completamente planas.

En este tipo de terrazas, debidamente impermeabilizadas se pone un tipo de planta muy común y de bajo coste y mantenimiento denominada Sedum, son plantas tapizantes y de fácil proliferación y bonito colorido que se ponen en un sustrato especial compuesto por restos cerámicos seleccionados o puzolana volcánica mezclada proporcionalmente con sustrato de origen vegetal, creando un jardín que protege y aísla el edificio de la climatología, tanto en invierno como en verano como por ejemplo la cubierta de los aparcamientos de la nueva terminal T4 del aeropuerto de Barajas que es una cubierta bioclimática.